{"id":19006,"date":"2025-05-02T16:17:51","date_gmt":"2025-05-02T16:17:51","guid":{"rendered":"https:\/\/lasillainformativa.com.mx\/?p=19006"},"modified":"2025-05-02T16:17:51","modified_gmt":"2025-05-02T16:17:51","slug":"quien-es-kilmar-abrego-garcia-el-hombre-que-fue-deportado-por-error","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zoompublico.org\/?p=19006","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n es Kilmar Abrego Garcia, el hombre que fue \u2018deportado por error\u2019?"},"content":{"rendered":"\n<p>Kilmar Armando Abrego Garcia, de 16 a\u00f1os, llam\u00f3 a su hermano mayor en la lejana Maryland con noticias sorprendentes. Hab\u00eda llegado a la frontera de Texas. Se hab\u00eda escapado.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan cuenta su familia, as\u00ed empez\u00f3 su periplo por Estados Unidos. Dicen que durante a\u00f1os, en El Salvador, una pandilla llamada Barrio 18 los hab\u00eda aterrorizado, extorsionando a su madre para que les diera dinero de su peque\u00f1o negocio de tortillas y pupusas, amenazando con dejarlos a todos muertos en una zanja, adem\u00e1s de presionar cada vez m\u00e1s al joven Kilmar, tanto adentro como afuera de la escuela, con amenazas cada vez m\u00e1s graves.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cVan a aparecer en bolsas negras\u2019\u201d, dijo su madre entre l\u00e1grimas, recordando los mensajes telef\u00f3nicos de la pandilla. \u201cEsas eran las palabras que dec\u00edan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Viendo un futuro sombr\u00edo, el adolescente se fue siguiendo el viejo y peligroso camino conocido por tantos otros migrantes antes que \u00e9l, incluido su hermano mayor. Se march\u00f3 hacia el norte, atraves\u00f3 el desierto y el r\u00edo, hacia M\u00e9xico y luego a Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la siguiente decena de a\u00f1os, la vida estadounidense de Abrego Garcia se desarroll\u00f3 principalmente en Maryland. Trabaj\u00f3 en la construcci\u00f3n. Se cas\u00f3. Y ayud\u00f3 a criar a tres hijos, todos con necesidades especiales. Tambi\u00e9n, en repetidas oportunidades, fue acusado por su esposa de malos tratos verbales y f\u00edsicos, y el presidente de Estados Unidos lo se\u00f1al\u00f3 como miembro de una pandilla.<\/p>\n\n\n\n<p>El 15 de marzo, el accidentado periplo estadounidense de Abrego Garcia lo devolvi\u00f3 al sur de Texas, inmovilizado. All\u00ed, en la pista del aeropuerto de Harlingen, estaban tres grandes aviones con destino a El Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos estaban reservados para migrantes no autorizados que iban a ser deportados sin el derecho constitucional al debido proceso, bajo la acusaci\u00f3n de pertenecer a una conocida pandilla venezolana. El tercer avi\u00f3n era para otras decenas de inmigrantes a quienes, seg\u00fan el gobierno, al menos se les hab\u00eda dado la oportunidad de defender su caso en una audiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuera cual fuera su pasado, todos los detenidos, m\u00e1s de 260, iban a ser enviados por el gobierno del presidente Donald Trump a una prisi\u00f3n salvadore\u00f1a de m\u00e1xima seguridad famosa por sus condiciones inhumanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras captores y cautivos esperaban el despegue, algunos nombres fueron sacados del manifiesto del avi\u00f3n por diversos motivos, y se a\u00f1adi\u00f3 el de Abrego Garcia. Se trataba de un error: una actualizaci\u00f3n perversa.<\/p>\n\n\n\n<p>Seis a\u00f1os antes, un juez federal de inmigraci\u00f3n hab\u00eda prohibido expresamente al gobierno, de manera indefinida, devolver a Abrego Garcia a El Salvador, su pa\u00eds natal, donde la actividad de las pandillas pod\u00eda seguir siendo una amenaza para su vida. Sin embargo, en un giro kafkiano, fue devuelto a su patria encadenado.<\/p>\n\n\n\n<p>El motivo fue que el gobierno de Trump asegur\u00f3 que formaba parte de una pandilla criminal salvadore\u00f1o-estadounidense llamada MS-13, un se\u00f1alamiento en parte basado en su ropa y sus tatuajes.<\/p>\n\n\n\n<p>The New York Times realiz\u00f3 casi dos decenas de entrevistas en Maryland y El Salvador, y revis\u00f3 documentos y grabaciones judiciales en varias jurisdicciones, para construir un retrato m\u00e1s completo de Abrego Garcia. Abrego, un obrero metal\u00fargico sin antecedentes penales pero con roces con las fuerzas del orden, se ha convertido en un s\u00edmbolo para ambos bandos de un agitado debate estadounidense: quienes apoyan las medidas tomadas por el presidente Trump para reprimir la inmigraci\u00f3n ilegal y quienes creen que sus esfuerzos suponen una extralimitaci\u00f3n cruel y contraria a la Constituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan no se sabe si Abrego es miembro de la pandilla MS-13, como insiste, con igual vehemencia, el gobierno de Trump y como niegan sus familiares.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTal vez, pero tal vez no\u201d, escribi\u00f3 el juez J. Harvie Wilkinson III, jurista conservador de un tribunal federal de apelaciones de Virginia, al reflexionar sobre si Abrego Garcia era miembro de una pandilla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cIndependientemente de eso, sigue teniendo derecho al debido proceso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pista de Harlingen, un Airbus A320 empez\u00f3 a zumbar y a moverse. Apenas tres d\u00edas antes, Abrego Garcia manejaba por los suburbios de Maryland, con su hijo discapacitado de 5 a\u00f1os bien sujeto en una sillita en la parte de atr\u00e1s, cuando un agente lo oblig\u00f3 a parar en lo que parec\u00eda ser un control de tr\u00e1fico rutinario.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora era \u00e9l quien estaba en un asiento, en un avi\u00f3n que se elevaba sobre el suelo estadounidense cuando el sol empezaba a ponerse en el cielo despejado de Texas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De El Salvador a Home Depot<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diario.mx\/core\/dmx\/assets\/images\/2025\/05\/02\/00nat-abrego-garcia-qhgb-superjumbo-OossXE7aq.jpg\" alt=\"Abrego Garcia pas\u00f3 la mayor parte de su infancia en Los Nogales, un barrio de clase trabajadora situado en las colinas de las afueras de San Salvador.Credit...Daniele Volpe para The New York Times\" title=\"Abrego Garcia pas\u00f3 la mayor parte de su infancia en Los Nogales, un barrio de clase trabajadora situado en las colinas de las afueras de San Salvador.Credit...Daniele Volpe para The New York Times\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Abrego Garcia pas\u00f3 la mayor parte de su infancia en Los Nogales, un barrio de clase trabajadora situado en las colinas de las afueras de San Salvador.Credit&#8230;Daniele Volpe para The New York Times<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El barrio obrero de Los Nogales, situado en las colinas de las afueras de San Salvador, es modesto pero acogedor, y los vivos colores de sus casas de bloques de hormig\u00f3n se ven realzados por las buganvillas y los exuberantes jardines de plantas en macetas. Fue aqu\u00ed donde Abrego Garc\u00eda perdi\u00f3 la alegr\u00eda de la ni\u00f1ez ante la amenaza constante de la violencia de las pandillas.<\/p>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 en 1995 y es hijo de Armando Abrego, exsoldado y expolic\u00eda que manejaba un taxi, y de Cecilia Garcia de Abrego, quien vend\u00eda tortillas y pupusas caseras desde el garaje de su estrecha casa de dos dormitorios. Los vecinos recuerdan a Kilmar, el menor de los cuatro hijos de la pareja, como un travieso amante del f\u00fatbol a quien le gustaba alborotar las cosas: llamar a los timbres y salir corriendo, hablar de manera atrevida con las personas mayores, y meterse en l\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cKilmar era una persona muy traviesa\u201d, record\u00f3 un \u00edntimo amigo de la infancia llamado Carlos, quien pidi\u00f3 que no se utilizara su nombre completo por temor a su seguridad. \u201cSi quiz\u00e1s lo hac\u00eda con una mala o buena intenci\u00f3n, no sabr\u00eda decirle, pero s\u00ed s\u00e9 que era una persona que le gustaba hacer travesuras y que le gustaba buscar pleito\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La madre del amigo, que tambi\u00e9n pidi\u00f3 que no se revelara su nombre por motivos de seguridad, dijo que las travesuras de Abrego Garc\u00eda a veces iban demasiado lejos, lo que provocaba que los padres de otros ni\u00f1os fueran hasta la tortiller\u00eda de su madre para exigir que se controlara al ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEra un ni\u00f1o inquieto\u201d, dijo Blanca Galdamez, una vecina. \u201cYo considero que era un ni\u00f1o normal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La madre de Abrego Garc\u00eda estaba de acuerdo. Durante una entrevista reciente, sonri\u00f3 al recordar c\u00f3mo \u00e9l y sus hermanos ayudaban al negocio familiar comprando suministros y haciendo entregas. Cont\u00f3 que vend\u00edan pupusas cuatro d\u00edas a la semana y tortillas siete d\u00edas a la semana y que su hijo colaboraba.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el auge de las pandillas criminales hab\u00eda empezado a afectar la vida cotidiana salvadore\u00f1a, y las espeluznantes secuelas de su violencia se retrataban v\u00edvidamente en las noticias nocturnas. Los residentes de Los Nogales dicen que, en su mayor parte, no sufrieron da\u00f1os, y que no hay grafitis que indiquen que su barrio es territorio de la MS-13 o del Barrio 18. Pero las escuelas de la ciudad, incluida la de Kilmar, se estaban convirtiendo en focos de violencia de pandillas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cesar Abrego Garcia, hermano mayor de Kilmar, dijo que pod\u00eda sentir c\u00f3mo se acercaba la violencia. Se dirigi\u00f3 al norte, a M\u00e9xico y, finalmente, a Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00e9sar, quien ahora es ciudadano estadounidense y electricista titulado en Maryland, dijo que fue muy duro dejar a su familia para estar solo en Estados Unidos. Pero que vali\u00f3 la pena porque, cree, ya estar\u00eda muerto si se hubiera quedado en El Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus llamadas telef\u00f3nicas a casa, dijo C\u00e9sar, se enteraba de que Barrio 18 estaba extorsionando al negocio familiar de pupusas y que ten\u00eda en la mira a su hermano menor, Kilmar.<\/p>\n\n\n\n<p>La familia tuvo que desconectar el tel\u00e9fono, dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda de 2011 o 2012, el adolescente inici\u00f3 su desafiante viaje a Estados Unidos, probablemente con la ayuda de contrabandistas de personas a los que hab\u00eda pagado. No tard\u00f3 en llegar al condado de Prince George, en Maryland, para unirse a las filas de los trabajadores indocumentados que, por necesidad, se dedican a todos los oficios, trabajando en la construcci\u00f3n, remodelando casas y reparando sistemas de aire acondicionado.<\/p>\n\n\n\n<p>Encuentran estos trabajos a trav\u00e9s de familiares, de boca en boca o reuni\u00e9ndose en puntos de encuentro designados como, por ejemplo, el estacionamiento de un Home Depot.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Concesi\u00f3n de un estatuto especial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diario.mx\/core\/dmx\/assets\/images\/2025\/05\/02\/00nat-abrego-garcia-lwjg-superjumbo-xQwKnfbLs.jpg\" alt=\"De izquierda a derecha, Cecilia Garcia de Abrego, Cesar Abrego Garcia y Jennifer Vazquez.Credit...Pete Kiehart para The New York Times\" title=\"De izquierda a derecha, Cecilia Garcia de Abrego, Cesar Abrego Garcia y Jennifer Vazquez.Credit...Pete Kiehart para The New York Times\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">De izquierda a derecha, Cecilia Garcia de Abrego, Cesar Abrego Garcia y Jennifer Vazquez.Credit&#8230;Pete Kiehart para The New York Times<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En 2016, la vida le hab\u00eda dado a Jennifer Vasquez mucho con que lidiar. Nacida y criada en Fairfax, Virginia, ten\u00eda 20 a\u00f1os, trabajaba en la consulta de un quiropr\u00e1ctico, estaba saliendo de una relaci\u00f3n abusiva y criaba a dos ni\u00f1os peque\u00f1os que requer\u00edan mucha atenci\u00f3n y cuidados. Su hija de 2 a\u00f1os ten\u00eda epilepsia y su hijo de 1 a\u00f1o es autista.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esa \u00e9poca, un amigo del trabajo le present\u00f3 a un joven obrero llamado Kilmar Abrego Garcia. Tardaron un par de a\u00f1os, pero finalmente, en 2018, tuvieron su primera cita durante sus descansos laborales. Almorzaron en el coche de \u00e9l, en la obra en la que trabajaba. Abri\u00f3 una bolsa y sac\u00f3 dos jugos para ellos, y dos caramelos para los hijos de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHubo una chispa instant\u00e1nea\u201d, dijo ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de unos meses, viv\u00edan juntos. Al recordar c\u00f3mo Abrego Garcia hac\u00eda diligencias, recog\u00eda a los ni\u00f1os del colegio y atend\u00eda a su hija propensa a sufrir convulsiones, Vasquez dijo: \u201cSiempre he dicho que la sangre no define a la familia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta nueva familia se enfrent\u00f3 a dificultades. En agosto de 2018, la expareja de Vasquez, un trabajador de la construcci\u00f3n llamado Edwin Trejo Ramos, present\u00f3 una petici\u00f3n judicial solicitando la custodia inmediata de sus dos hijos, alegando en parte que estaban en peligro porque ella \u201csal\u00eda con un miembro de una pandilla\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Un juez consider\u00f3 que el asunto no era urgente, y el caso se desestim\u00f3 m\u00e1s tarde, a principios de 2019. En noviembre de ese a\u00f1o, Trejo Ramos fue acusado de violar a una ni\u00f1a de 13 a\u00f1os. Finalmente fue declarado culpable y condenado a prisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Vasquez se enter\u00f3 de que ella y Abrego Garcia iban a tener un hijo, y su embarazo implicaba un alto riesgo m\u00e9dico. Dijo que, con constantes citas e inyecciones semanales, su pareja la inst\u00f3 a descansar todo lo posible mientras que \u201c\u00e9l har\u00eda todo lo que pudiera para pagar nuestras facturas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso es lo que Abrego Garcia intentaba hacer el 28 de marzo de 2019. Tras llevar a su novia embarazada al trabajo, se par\u00f3 junto con otros tres hombres en un lugar designado para los jornaleros afuera de un Home Depot en Hyattsville, Maryland, suburbio de Washington, donde las camionetas tienen pintadas que dicen: \u201cAlqu\u00edlame a partir de 19 d\u00f3lares\u201d. Esperaba que lo contrataran por ese d\u00eda. El salvapantallas de su tel\u00e9fono, una ecograf\u00eda de su hijo que estaba por nacer, de quien acababa de saber que era un ni\u00f1o, reflejaba su motivaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hombre se acerc\u00f3 a los obreros mientras charlaban, pero no era un contratista en busca de trabajo, sino un agente de polic\u00eda de Hyattsville que pens\u00f3 que estaban merodeando. Dos de los hombres, ninguno era Abrego Garcia, arrojaron botellas de pl\u00e1stico que conten\u00edan marihuana debajo de un veh\u00edculo estacionado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diario.mx\/core\/dmx\/assets\/images\/2025\/05\/02\/00nat-abrego-garcia-qwhl-superjumbo-LuMwnGIx8.jpg\" alt=\"El 28 de marzo de 2019, Abrego Garcia fue detenido en el exterior de un Home Depot en Hyattsville, Maryland, suburbio de Washington.Credit...Pete Kiehart para The New York Times\" title=\"El 28 de marzo de 2019, Abrego Garcia fue detenido en el exterior de un Home Depot en Hyattsville, Maryland, suburbio de Washington.Credit...Pete Kiehart para The New York Times\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El 28 de marzo de 2019, Abrego Garcia fue detenido en el exterior de un Home Depot en Hyattsville, Maryland, suburbio de Washington.Credit&#8230;Pete Kiehart para The New York Times<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Los cuatro hombres fueron esposados y llevados a la comisar\u00eda de Hyattsville del Departamento de Polic\u00eda del condado de Prince George para ser interrogados. Un agente con experiencia en la investigaci\u00f3n de pandillas identific\u00f3 a uno de los hombres como \u201cBimbo\u201d, miembro de la camarilla Sailors Locos Salvatruchos con un amplio historial delictivo, y al segundo como otro miembro de la pandilla llamado \u201cManiaco\u201d. En cuanto al tercer hombre, los agentes \u201cno pudieron determinar su afiliaci\u00f3n a la pandilla\u201d y \u201cse le mand\u00f3 seguir su camino\u201d, seg\u00fan un informe policial titulado \u201cHoja de entrevista sobre el terreno a la pandilla\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Quedaba Abrego Garcia, a quien se describi\u00f3 como un hombre de 1,70 metros, unos 90 kilos, pelo corto y barba. Llevaba una gorra de los Chicago Bulls y una sudadera con capucha con una representaci\u00f3n de \u201crollos de dinero cubriendo los ojos, las orejas y la boca de los presidentes en las distintas denominaciones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El informe afirmaba que el atuendo era \u201cindicativo de la cultura de las pandillas hispanas\u201d, y que la gorra de los Bulls representaba a \u201cun miembro en regla de la MS-13\u201d. Adem\u00e1s, dec\u00eda que una fuente fiable y an\u00f3nima hab\u00eda identificado a Abrego Garcia como miembro de la camarilla de los Westerns Locos de la MS-13, y que era conocido como \u201cChele\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Abrego Garcia admiti\u00f3 estar en Estados Unidos sin la documentaci\u00f3n adecuada, pero neg\u00f3 ferozmente ser miembro de una pandilla; de hecho, no ten\u00eda antecedentes m\u00e1s all\u00e1 de varias infracciones de tr\u00e1fico. Es m\u00e1s, la clica Westerns Locos de la MS-13 opera desde la localidad de Brentwood, en Long Island, pero sus abogados dir\u00edan m\u00e1s tarde que \u00e9l nunca hab\u00eda vivido en el estado de Nueva York. En cuanto a la sudadera, que mostraba rollos de dinero y la cara de Benjamin Franklin \u2014no eran varios presidentes, como dec\u00eda el reporte policial\u2014, Vasquez dir\u00eda despu\u00e9s que se la compr\u00f3 a su novio tras ver el dise\u00f1o en Fashion Nova, un sitio web de ropa.<\/p>\n\n\n\n<p>El informe y uno de sus autores tendr\u00edan otros problemas. Por un lado, el informe indicaba que Abrego Garcia estaba detenido en relaci\u00f3n con una investigaci\u00f3n de asesinato, referencia que no se hac\u00eda en ning\u00fan otro lugar y que no se volvi\u00f3 a mencionar. Un agente de la unidad de pandillas implicado en el encuentro, Ivan Mendez, ser\u00eda suspendido d\u00edas despu\u00e9s y finalmente despedido; m\u00e1s tarde se declarar\u00eda culpable de mala conducta tras admitir que facilit\u00f3 informaci\u00f3n confidencial a una mujer a la que pag\u00f3 por sexo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vasquez pas\u00f3 aquella noche presa del p\u00e1nico, sin saber por qu\u00e9 no la hab\u00eda recogido en el trabajo, sin saber d\u00f3nde estaba ni por qu\u00e9 ten\u00eda el tel\u00e9fono apagado. Pero a la ma\u00f1ana siguiente llam\u00f3 con una explicaci\u00f3n: ahora estaba bajo custodia del Servicio de Inmigraci\u00f3n y Control de Aduanas.<\/p>\n\n\n\n<p>La pareja sufri\u00f3 el infierno de la incertidumbre. Ella estaba lidiando con su arriesgado embarazo, cuidando de dos ni\u00f1os con necesidades especiales, tratando de mantener su hogar con un solo sueldo, trabajando como defensora de su marido y temiendo que su hijo no conociera a su padre. Y \u00e9l estaba tras la alambrada de un centro de detenci\u00f3n a unos 32 kil\u00f3metros de casa, luchando por demostrar que no era miembro de una pandilla.<\/p>\n\n\n\n<p>A finales de junio, tres meses despu\u00e9s de la detenci\u00f3n de Abrego Garcia, se celebr\u00f3 una ceremonia de boda en un lugar que no aparece en los folletos nupciales: el Centro de Detenci\u00f3n del Condado de Howard, en Jessup, Maryland. All\u00ed, separados por una mampara de cristal, Vasquez y Abrego Garcia intercambiaron votos en presencia de un pastor. Al no poder tocarse, intercambiaron los anillos con la ayuda de un funcionario de prisiones.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diario.mx\/core\/dmx\/assets\/images\/2025\/05\/02\/00nat-abrego-garcia-fgkv-superjumbo-huIZBsrjP.jpg\" alt=\"Departamento Correccional del Condado de Howard, en Jessup, MarylandCredit...Pete Kiehart para The New York Times\" title=\"Departamento Correccional del Condado de Howard, en Jessup, MarylandCredit...Pete Kiehart para The New York Times\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Departamento Correccional del Condado de Howard, en Jessup, MarylandCredit&#8230;Pete Kiehart para The New York Times<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En agosto, Vasquez fue sometida a una ces\u00e1rea. Su hijo naci\u00f3 con una deformidad cong\u00e9nita de las orejas y, seg\u00fan se determinar\u00eda m\u00e1s tarde, era autista e incapaz de hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>El nacimiento se produjo entre los procedimientos judiciales de inmigraci\u00f3n en los que Abrego Garcia intent\u00f3 luchar contra su deportaci\u00f3n solicitando una excepci\u00f3n humanitaria que le permitiera permanecer en Estados Unidos, alegando el acoso de las pandillas a su familia en El Salvador. El gobierno argument\u00f3 que deb\u00eda deneg\u00e1rsele esa solicitud debido a su presunta pertenencia a una pandilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Lucia Curiel, abogada de Abrego Garcia en ese momento, record\u00f3 que el gobierno present\u00f3 un caso especialmente agresivo contra su cliente. Su audiencia dur\u00f3 dos d\u00edas a lo largo de varios meses, cuando los procedimientos similares solo suelen durar unas horas. Sin embargo, prevaleci\u00f3, y el juez de inmigraci\u00f3n le concedi\u00f3 un estatus especial, la \u201csuspensi\u00f3n de la expulsi\u00f3n\u201d, que le prohib\u00eda ser deportado a El Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl juez no lo habr\u00eda considerado cre\u00edble ni le habr\u00eda concedido ning\u00fan tipo de exenci\u00f3n si hubiera cre\u00eddo que Kilmar era miembro de una pandilla\u201d, dijo Curiel.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ahora, el menos, Abrego Garcia era libre.<\/p>\n\n\n\n<p>En busca de \u00f3rdenes de protecci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo de cuento de hadas, Abrego Garcia simplemente regresar\u00eda al condado de Prince George, sin llamar nunca m\u00e1s la atenci\u00f3n de las fuerzas de seguridad. Se mezclar\u00eda en la sociedad multirracial del condado, donde m\u00e1s de la mitad de los residentes son afroestadounidenses y una cuarta parte hispanos o latinos. En algunos barrios, los vendedores ambulantes instalan puestos para vender tortillas enrolladas, papas fritas o helados de sabores.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la vida de Abrego Garcia segu\u00eda siendo tensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de ser liberado tras siete meses de detenci\u00f3n, sostuvo en brazos a su hijo peque\u00f1o por primera vez, se emocion\u00f3 al reunirse con los dos hijos mayores y, poco a poco, volvi\u00f3 a los retos cotidianos del trabajo y la familia. Pero su esposa dijo que su encarcelamiento lo hab\u00eda cambiado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCuando sali\u00f3, quiz\u00e1 como un mes despu\u00e9s, cambi\u00f3 mucho conmigo y con mi hijo, y con mis otros dos hijos\u201d, declar\u00f3 Vasquez a un juez de Maryland en 2020. \u201cNos gritaba a ellos y a m\u00ed por cualquier cosa. Cualquier nimiedad le molestaba\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se volvi\u00f3 irascible y violento, seg\u00fan documentos judiciales de dos \u00f3rdenes de protecci\u00f3n solicitadas por su esposa, as\u00ed como grabaciones de audio de sus comparecencias ante el tribunal obtenidas por el Times. Un mes despu\u00e9s de la puesta en libertad de Abrego Garcia, seg\u00fan los documentos judiciales y las grabaciones, empez\u00f3 a maltratar f\u00edsicamente a Vasquez, lo que hizo que ella rellenar los papeles para obtener una orden de protecci\u00f3n contra \u00e9l ese mismo diciembre. Pero, seg\u00fan dijo a un juez en 2020, nunca se present\u00f3 ante el tribunal en ese caso y declar\u00f3 que la familia de Abrego Garcia la hab\u00eda persuadido para que no siguiera adelante con eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los malos tratos continuaron en 2020, seg\u00fan dijo en su testimonio y en las actas judiciales. Abrego Garcia la pateaba, la empujaba, la agarraba del pelo, la abofeteaba y atemorizaba a todos los habitantes de la casa, dijo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diario.mx\/core\/dmx\/assets\/images\/2025\/05\/02\/00nat-abrego-garcia-tears-02-superjumbo-tkhHenMhb.jpg\" alt=\"Jennifer Vasquez solicit\u00f3 una orden de protecci\u00f3n en 2020.\" title=\"Jennifer Vasquez solicit\u00f3 una orden de protecci\u00f3n en 2020.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Jennifer Vasquez solicit\u00f3 una orden de protecci\u00f3n en 2020.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u201cAdem\u00e1s, rompe todo lo que hay en la casa\u201d, dijo Vasquez a un juez de distrito en agosto de 2020, seg\u00fan las grabaciones de audio, cuando el juez pidi\u00f3 m\u00e1s pruebas de los malos tratos. \u201cEso es lo primero que le dijo mi hijo al agente: \u2018\u00bfPuede decirle, por favor, que no rompa nada?\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Vasquez se\u00f1al\u00f3 que su marido \u201cs\u00ed consume drogas\u201d, pero que no ten\u00eda acceso a armas de fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>El juez concedi\u00f3 una orden de protecci\u00f3n temporal, dictaminando que Abrego Garcia no tuviera contacto con Vasquez ni con los ni\u00f1os, que no abusara de ellos ni los acosara, y se mudara de su casa hasta la audiencia para la orden de protecci\u00f3n definitiva. El juez tambi\u00e9n concedi\u00f3 a Vasquez la custodia del hijo de 11 meses de la pareja.<\/p>\n\n\n\n<p>Ocho d\u00edas despu\u00e9s, Vasquez solicit\u00f3 que se anulara la orden, alegando que la familia de Abrego Garcia quer\u00eda que formara parte de la celebraci\u00f3n del primer cumplea\u00f1os de su hijo y que hab\u00eda accedido a seguir recibiendo asesoramiento. No compareci\u00f3 a una audiencia posterior, celebrada a finales de septiembre, y su petici\u00f3n de orden de protecci\u00f3n fue desestimada.<\/p>\n\n\n\n<p>Menos de un a\u00f1o despu\u00e9s, Vasquez rellen\u00f3 otra solicitud de orden de protecci\u00f3n contra su marido, y esta vez s\u00ed la cumpli\u00f3. En ese documento, describi\u00f3 un incidente ocurrido en mayo de 2021 en el que Abrego Garcia le dio un pu\u00f1etazo y le ara\u00f1\u00f3 el ojo izquierdo y, m\u00e1s tarde ese mismo d\u00eda, le arranc\u00f3 la ropa y la agarr\u00f3 del brazo con tanta fuerza que le dej\u00f3 marcas. Pero el asunto se archiv\u00f3 un mes despu\u00e9s, cuando ella volvi\u00f3 a no comparecer a una audiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se le pregunt\u00f3 la semana pasada sobre sus denuncias de violencia dom\u00e9stica de hace varios a\u00f1os, Vasquez dijo que ella y su marido hab\u00edan pasado por \u201cuna mala racha\u201d, motivada por el trauma de su prolongada detenci\u00f3n, pero que hab\u00edan superado ese dif\u00edcil momento mediante asesoramiento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCerramos ese cap\u00edtulo\u201d, dijo Vasquez. \u201cFuimos lo suficientemente maduros como para buscar ayuda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida estadounidense de Abrego continu\u00f3. La inquietud de los inmigrantes indocumentados sigui\u00f3 siempre presente, y los ocasionales encuentros con las fuerzas de seguridad no se acabaron.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diario.mx\/core\/dmx\/assets\/images\/2025\/05\/02\/02nat-abrego-garcia-2021-2-superjumbo-hyweno80o.jpg\" alt=\"Vasquez rellen\u00f3 otra solicitud de orden de protecci\u00f3n contra su marido en 2021.\" title=\"Vasquez rellen\u00f3 otra solicitud de orden de protecci\u00f3n contra su marido en 2021.\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Vasquez rellen\u00f3 otra solicitud de orden de protecci\u00f3n contra su marido en 2021.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan los registros publicados el mes pasado por el Departamento de Seguridad Nacional, Abrego Garcia notific\u00f3 a los funcionarios de inmigraci\u00f3n a finales de octubre de 2022 que quer\u00eda trasladarse a Houston para estar m\u00e1s cerca de sus padres. Apenas cinco semanas despu\u00e9s, conduc\u00eda de regreso a Maryland \u2014con ocho pasajeros\u2014 cuando un agente de la patrulla de carreteras de Tennessee lo par\u00f3 por exceso de velocidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En la versi\u00f3n de Seguridad Nacional del relato del agente, Abrego Garcia explic\u00f3 que hab\u00eda salido de Houston tres d\u00edas antes y que transportaba personas en el coche de su jefe para trabajar en la construcci\u00f3n en Maryland. Pero no hab\u00eda equipaje, y todos los pasajeros dieron como propia la direcci\u00f3n del domicilio de Abrego Garcia, lo que llev\u00f3 al polic\u00eda a sospechar que se trataba de un caso de trata de seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, el polic\u00eda dej\u00f3 marchar a Abrego Garcia con una advertencia por conducir con la licencia vencida.<\/p>\n\n\n\n<p>De vuelta en Maryland, la pareja se levantaba la mayor\u00eda de los d\u00edas laborables a las 4:30 de la ma\u00f1ana. \u00c9l, afiliado a un sindicato, se incorporaba a su cuadrilla metal\u00fargica a las 5:30 a. m., con la esperanza de que el programa de aprendizaje de cinco a\u00f1os en el que participaba le permitiera obtener una licencia y un sueldo mejor. Ella dejaba a los ni\u00f1os en el colegio antes de trabajar en la recepci\u00f3n de una cl\u00ednica dental. \u00c9l los recog\u00eda por la tarde y les ayudaba con los deberes y las actividades mientras ella preparaba la cena. Hab\u00eda partidos de f\u00fatbol, pr\u00e1cticas de baile, cenas para llevar los fines de semana y alguna que otra excursi\u00f3n en el bote de Cesar Abrego Garcia.<\/p>\n\n\n\n<p>Se prestaba especial atenci\u00f3n al ni\u00f1o m\u00e1s peque\u00f1o, que no hablaba. Como los ruidos fuertes perturbaban al ni\u00f1o, Abrego Garcia hac\u00eda todo lo posible por asegurar las puertas y aislar las habitaciones, dijo su esposa, y ve\u00eda tutoriales en YouTube para obtener consejos sobre c\u00f3mo mantener a salvo a su familia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El viaje de regreso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La tarde del mi\u00e9rcoles 12 de marzo tra\u00eda una promesa de la primavera, con pocas nubes y una temperatura de unos 15 grados Celsius. Abrego Garcia se dirig\u00eda a su casa, hab\u00eda terminado su turno de trabajo, y su hijo de 5 a\u00f1os estaba en el asiento trasero de su veh\u00edculo, en una sillita dise\u00f1ada para ni\u00f1os discapacitados.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero mientras conduc\u00eda por la avenida Baltimore, en College Park, un agente de la ley orden\u00f3 a Abrego Garcia que se detuviera. Gir\u00f3 hacia el estacionamiento de un Ikea y se detuvo frente a un restaurante Buffalo Wild Wings.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras esto ocurr\u00eda, Abrego Garcia llam\u00f3 a su esposa, quien le dijo que la pusiera en el manos libres. Oy\u00f3 que alguien le dec\u00eda que apagara el motor y saliera del coche. Luego escuch\u00f3 a su marido decir que ten\u00eda un hijo con necesidades especiales en el asiento trasero. Oy\u00f3 que el agente colgaba el tel\u00e9fono de su marido.<\/p>\n\n\n\n<p>Minutos despu\u00e9s, alguien que dijo pertenecer al Departamento de Seguridad Nacional llam\u00f3 a Vasquez para informarle que ten\u00eda 10 minutos para recoger a su hijo o se pondr\u00edan en contacto con los servicios de protecci\u00f3n de menores.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 unos minutos despu\u00e9s y se encontr\u00f3 a su hijo de 5 a\u00f1os llorando, todav\u00eda atado a la sillita del coche, y a su marido sentado en un bordillo, con las manos esposadas a la espalda. Llevaba una camiseta amarilla fluorescente de las que usan los obreros por seguridad en las obras.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica explicaci\u00f3n que recibi\u00f3 la angustiada Vasquez fue que \u201chab\u00eda cambiado el estatus migratorio\u201d de su marido.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento, no estaba claro por qu\u00e9 hab\u00edan parado y esposado a un trabajador metal\u00fargico que llevaba a un ni\u00f1o en el asiento trasero de su coche. Pero se produjo en un momento en que los agentes federales de inmigraci\u00f3n se apresuraban, presionados por la Casa Blanca, a cumplir una de las promesas pol\u00edticas m\u00e1s audaces del presidente Trump: deportar hasta un mill\u00f3n de inmigrantes de Estados Unidos en su primer a\u00f1o de mandato.<\/p>\n\n\n\n<p>Abrego Garcia llam\u00f3 a su esposa esa noche desde un centro de detenci\u00f3n de Baltimore, y las preguntas que dijo que le hab\u00edan hecho suger\u00edan que los agentes de inmigraci\u00f3n lo ten\u00edan en el punto de mira. Preguntaron por las visitas de su familia a Don Ram\u00f3n, un restaurante de Silver Spring especializado en comida mexicana y salvadore\u00f1a. Preguntaron por una foto que ten\u00edan de \u00e9l jugando al baloncesto con otras personas en una cancha local.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9nes eran esas personas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y lo acusaron de pertenecer a la MS-13, una acusaci\u00f3n falsa e incendiaria, seg\u00fan dijo su esposa, que ella y su marido pensaban que hab\u00edan superado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El debido proceso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diario.mx\/core\/dmx\/assets\/images\/2025\/05\/02\/00nat-abrego-garcia-zpjm-superjumbo-Rz738vxwp.jpg\" alt=\"Manifestantes en el Tribunal de Distrito estadounidense de Greenbelt, Maryland, para una audiencia sobre la deportaci\u00f3n de Abrego Garcia.Credit...Haiyun Jiang para The New York Times\" title=\"Manifestantes en el Tribunal de Distrito estadounidense de Greenbelt, Maryland, para una audiencia sobre la deportaci\u00f3n de Abrego Garcia.Credit...Haiyun Jiang para The New York Times\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Manifestantes en el Tribunal de Distrito estadounidense de Greenbelt, Maryland, para una audiencia sobre la deportaci\u00f3n de Abrego Garcia.Credit&#8230;Haiyun Jiang para The New York Times<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En los d\u00edas siguientes, a medida que crec\u00eda la indignaci\u00f3n por la deportaci\u00f3n de centenares de personas a una prisi\u00f3n salvadore\u00f1a tristemente c\u00e9lebre por las violaciones de derechos humanos que se cometen ah\u00ed, Abrego Garcia ser\u00eda ampliamente mencionado en titulares de todo el mundo como el \u201chombre de Maryland que fue deportado por error\u201d. Separado de su familia, era la encarnaci\u00f3n en carne y hueso de la determinaci\u00f3n del gobierno de Trump de librar a Estados Unidos de inmigrantes indocumentados, en parte desafiando algo consagrado en la Quinta y la Decimocuarta Enmiendas de la Constituci\u00f3n estadounidense, seg\u00fan las cuales ninguna persona puede ser privada de la vida, la libertad o la propiedad sin el debido proceso judicial.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl proceso judicial es para los estadounidenses\u201d, afirmaba Stephen Miller, asesor de seguridad nacional de Trump, en una publicaci\u00f3n en las redes sociales. \u201cLa deportaci\u00f3n inmediata es para los extranjeros ilegales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno federal admiti\u00f3 su error al deportar a Abrego Garcia, cuyo paradero en el sistema penitenciario salvadore\u00f1o ha quedado poco claro, pero se ha resistido para corregir ese error. En su lugar, el gobierno redobl\u00f3 sus afirmaciones de que era miembro de una pandilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Trump mostr\u00f3 como prueba una foto alterada digitalmente de las manos tatuadas de Abrego Garcia. El vicepresidente JD Vance lo calific\u00f3 err\u00f3neamente como miembro convicto de una pandilla. Un alto funcionario de Seguridad Nacional dir\u00eda falsamente en una publicaci\u00f3n en las redes sociales que hab\u00eda sido \u201cencontrado con rollos de dinero y drogas\u201d. Seguridad Nacional public\u00f3 lo que calific\u00f3 como un informe \u201cescandaloso\u201d sobre el \u201cincidente de presunto tr\u00e1fico de personas de Kilmar Abrego Garc\u00eda\u201d, en referencia a la parada de tr\u00e1fico en Tennessee que solo dio lugar a una citaci\u00f3n de advertencia menor.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez Abrego Garcia fuera miembro de una pandilla, y tal vez no, escribi\u00f3 el juez J. Harvie Wilkinson III, jurista conservador que forma parte de un tribunal federal de apelaciones de Virginia. \u201cIndependientemente de eso, sigue teniendo derecho al debido proceso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Vasquez, por su parte, compartir\u00eda el devastador efecto en su familia \u2014c\u00f3mo su hijo menor buscaba consuelo en el olor de las camisas de trabajo de su padre ausente\u2014 mientras sus abogados luchaban por el regreso de Abrego Garcia en diversos tribunales. Finalmente, la Corte Suprema dictamin\u00f3 que la Casa Blanca deb\u00eda tomar medidas para \u201cfacilitar\u201d su liberaci\u00f3n de la custodia salvadore\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>La Casa Blanca se neg\u00f3 en redondo, lo que hizo que Paula Xinis, jueza federal de Maryland, iniciara una investigaci\u00f3n para determinar si el gobierno hab\u00eda incumplido deliberadamente sus \u00f3rdenes. Pero la jueza suspendi\u00f3 el procedimiento a petici\u00f3n del gobierno tras una cr\u00edptica presentaci\u00f3n del Departamento de Justicia que hac\u00eda referencia a \u201cconversaciones diplom\u00e1ticas\u201d entre el Departamento de Estado y El Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo momento, nadie en el gobierno de Trump pareci\u00f3 dispuesto o capaz de responder a la pregunta b\u00e1sica planteada por el juez Wilkinson: \u201cEl gobierno ha admitido que Abrego Garcia fue deportado err\u00f3neamente o \u2018por error\u2019. \u00bfPor qu\u00e9 entonces no deber\u00eda corregir lo que fue incorrecto?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto transformar\u00eda a Abrego Garcia en un s\u00edmbolo complicado, una figura internacional que representar\u00eda el malestar y la incertidumbre en Estados Unidos en 2025.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, cuando fue detenido, solo era un hombre sentado en un bordillo, con el sol de la tarde en la cara. Esposado y llorando, estaba a un kil\u00f3metro y medio de su casa estadounidense y a tres d\u00edas de ser enviado con grilletes al pa\u00eds que cre\u00eda haber abandonado para siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Kilmar Armando Abrego Garcia, de 16 a\u00f1os, llam\u00f3 a su hermano mayor en la lejana Maryland con noticias sorprendentes. Hab\u00eda llegado a la frontera de Texas. Se hab\u00eda escapado. Seg\u00fan cuenta su familia, as\u00ed empez\u00f3 su periplo por Estados Unidos. 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