La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció este viernes que su administración dará inicio a la aplicación provisional del histórico acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, a pesar de que el pacto aún no ha sido ratificado por el Parlamento Europeo. “Cuando ellos estén listos, nosotros estamos listos”, declaró la mandataria, subrayando la disposición de Bruselas para avanzar con el tratado, respaldada por los líderes europeos.
El acuerdo, que ha sido negociado durante más de dos décadas, busca crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, integrando a más de 700 millones de personas y representando cerca de una cuarta parte del producto interno bruto global. Su implementación provisional llega después de que Uruguay y Argentina ratificaran el pacto esta semana, un paso clave para su entrada en vigor parcial.
Von der Leyen destacó que el Mercosur “encarna el espíritu con el que Europa actúa en el escenario global”, enfatizando los beneficios que traerá para empresas, trabajadores y ciudadanos europeos. “Esto tiene que ver con la resiliencia, con el crecimiento y con que Europa moldee su propio futuro”, afirmó durante una conferencia de prensa en la que no se permitieron preguntas.
Sin embargo, el acuerdo enfrenta una fuerte resistencia, especialmente por parte del sector agrícola europeo, que teme la competencia de productos sudamericanos como la carne y el azúcar. Aunque la Comisión Europea ha insistido en que el tratado incluye salvaguardas para proteger a los productores locales, las críticas persisten. Organizaciones campesinas y ambientalistas han advertido sobre posibles impactos negativos en los estándares laborales y ambientales, así como en la soberanía alimentaria de la región.
A pesar de estos obstáculos, la presidenta de la Comisión dejó en claro que el acuerdo solo podrá ser ratificado en su totalidad una vez que el Parlamento Europeo otorgue su consentimiento. “La Comisión seguirá trabajando con todas las instituciones de la Unión Europea, los Estados miembros y las partes interesadas para garantizar un proceso fluido y transparente”, aseguró.
El pacto, que abarca desde la reducción de aranceles hasta la facilitación de inversiones, ha sido presentado como una oportunidad para fortalecer los lazos económicos entre ambos bloques en un contexto de creciente competencia geopolítica. No obstante, su implementación definitiva aún depende de superar las objeciones internas en Europa, donde varios países, como Francia e Irlanda, han expresado reservas.
Mientras tanto, en América del Sur, el acuerdo ha sido recibido con optimismo por gobiernos y sectores empresariales, que ven en él una vía para diversificar sus exportaciones y atraer inversión extranjera. Brasil, la mayor economía del Mercosur, ha sido uno de los principales impulsores del tratado, aunque su ratificación en el Congreso brasileño aún está pendiente.
La decisión de aplicar el acuerdo de manera provisional refleja la urgencia de Bruselas por consolidar alianzas comerciales en un momento en que la Unión Europea busca reducir su dependencia de otros mercados, como China y Estados Unidos. Sin embargo, el camino hacia su plena implementación sigue siendo incierto, especialmente ante la presión de grupos que exigen mayores garantías para los productores europeos y un compromiso más firme con la sostenibilidad ambiental.

